El viaje de Chihiro (Reseña)
Título: El viaje de chihiro
Título original: 千と千寻の神隠し[Sen to Chihiro no kamikakushi] (La desaparición espiritual de Sen y Chihiro)
Estudio: Estudio Ghibli
Año: 2001
Director: Hayao Miyazaki
Género: Aventura, fantasía y drama
País: Japón
No sé en qué estaba pensando para tardar tantísimo en escribir de esta película, pero más vale tarde que nunca. El viaje de Chihiro supuso en su lanzamiento en el año 2001 la iniciación para muchos, entre los que me encuentro, en el medio de los largometraje japonés. Curiosamente, entre esos también se debían de encontrar los gerentes de las salas de cine, porque se volcaron completamente con esta película, logrando que llegara incluso a las salas más pequeñas en las que parecía que jamás podría hacerse hueco una 'peli china de dibujos', como sería motejada en su momento por los más reacios a esto de las cosas que vienen de fuera. Tenemos que agradecer el trabajo de marketing y distribución a Disney; yo al menos lo hago, les envío todos los años una postal por Navidad con esa misma frase "Gracias por el trabajo de marketing y distribución de 'El viaje de Chihiro'".
A partir de aquí la explicación se vuelve quizás demasiado bonita, pero juzgad vosotros mismos: resulta que Hayao Miyazaki, director y dibujante de esta preciosa película que ya tenía una filmografía envidiable a sus espaldas, era desde muchos años atrás la inspiración artística de los dibujos de Disney, por lo que cuando el Estudio Ghibli (que dirige Miyazaki) anunció que tenía entre manos un nuevo proyecto se lanzaron raudos y veloces a ofrecerles un contrato de distribución a nivel mundial. Lo de la inspiración es verdad, ahora, mi versión de la historia consiste en largas y aburridas reuniones que llevan a la conclusión de que una película extranjera, que incluya una temática lo suficientemente fantástica como para poder venderla como exótica, pero tan neutra como para que no haya que pensar mucho en tener que adaptar el producto a las civilizaciones que vayan a recibirla.
La película cuenta la historia de Chihiro, una niña enfurruñada que está de viaje con sus padres. En una parada que hacen en un misterioso pueblo, encuentran un puesto lleno de comida que empiezan a devorar ante la ausencia del dueño del puesto...y de todos los habitantes del pueblo en general. Chihiro va a dar una vuelta por el lugar cuando se encuentra con un chico, Haku, que intenta advertirla de que debería irse de ahí inmediatamente, pero ya es demasiado tarde: el pueblo vuelve a poblarse de los espíritus que en él habitan, y los padres de Chihiro se han convertido en cerdos (literalmente). La pobre niña se queda sola en este mundo, dominado por la malvada bruja Yubaba, cuyo poder sobre los residentes consiste en que si conoce sus nombres verdaderos, se los arrebata y les impide salir de ese mundo para siempre. Chihiro, ahora Sen, con la ayuda de algunos habitantes de ese mundo, tendrá que conseguir un trabajo (*sigh*, hasta en las pelis de Miyazaki es difícil), revertir la transformación de sus padres y regresar a su mundo antes de que se le olvide su propio nombre.
Y todo esto con un dibujo y una banda sonora preciosos que siempre acompañan a las películas de Ghibli. El caso de El viaje de Chihiro es algo particular porque presenta muchos más diseños de personajes (aunque sea un bichejo andando por el fondo en la casa de baños) que en otras películas del mismo estudio. No sé si detrás de todos los espíritus habrá un personaje de la mitología japonesa, pero gran parte de los típicos de su folclore sí están recogidos en la película de una forma u otra.
La película tiene como base el tema del paso de la niñez a la edad adulta pero desarrolla además historias secundarias que están tratadas con el mismo mimo que la historia general (básicamente "¡Quiero salir de aquí!"). Personalmente me gustan las historias de Sin Cara y de Bō, el hijo de Yubaba. También puede hacerse una lectura de crítica social que, por otro lado, es muy típica en las obras de Miyazaki, siempre desde una postura de reflexión, no de mero ataque y sin desviar la atención de la historia ni mezclar mundos.
Una película magnífica que os gustará muy posiblemente si no habéis visto hasta ahora, indiferentemente de si sois nuevos o viejos seguidores del cine de animación japonés. Es más, sería una gran noticia que esta película os animara a ver otras del estudio Ghibli como 'Mi vecino Totoro', 'Nausicaä del Valle del Viento', 'La Princesa Mononoke' o, más recientemente, 'Arriety y el Mundo de los Diminutos' que, tengo que reconocer, aún no he tenido oportunidad de ver en un acto de herejía sin límite.
La película cuenta la historia de Chihiro, una niña enfurruñada que está de viaje con sus padres. En una parada que hacen en un misterioso pueblo, encuentran un puesto lleno de comida que empiezan a devorar ante la ausencia del dueño del puesto...y de todos los habitantes del pueblo en general. Chihiro va a dar una vuelta por el lugar cuando se encuentra con un chico, Haku, que intenta advertirla de que debería irse de ahí inmediatamente, pero ya es demasiado tarde: el pueblo vuelve a poblarse de los espíritus que en él habitan, y los padres de Chihiro se han convertido en cerdos (literalmente). La pobre niña se queda sola en este mundo, dominado por la malvada bruja Yubaba, cuyo poder sobre los residentes consiste en que si conoce sus nombres verdaderos, se los arrebata y les impide salir de ese mundo para siempre. Chihiro, ahora Sen, con la ayuda de algunos habitantes de ese mundo, tendrá que conseguir un trabajo (*sigh*, hasta en las pelis de Miyazaki es difícil), revertir la transformación de sus padres y regresar a su mundo antes de que se le olvide su propio nombre.
Y todo esto con un dibujo y una banda sonora preciosos que siempre acompañan a las películas de Ghibli. El caso de El viaje de Chihiro es algo particular porque presenta muchos más diseños de personajes (aunque sea un bichejo andando por el fondo en la casa de baños) que en otras películas del mismo estudio. No sé si detrás de todos los espíritus habrá un personaje de la mitología japonesa, pero gran parte de los típicos de su folclore sí están recogidos en la película de una forma u otra.
La película tiene como base el tema del paso de la niñez a la edad adulta pero desarrolla además historias secundarias que están tratadas con el mismo mimo que la historia general (básicamente "¡Quiero salir de aquí!"). Personalmente me gustan las historias de Sin Cara y de Bō, el hijo de Yubaba. También puede hacerse una lectura de crítica social que, por otro lado, es muy típica en las obras de Miyazaki, siempre desde una postura de reflexión, no de mero ataque y sin desviar la atención de la historia ni mezclar mundos.
Una película magnífica que os gustará muy posiblemente si no habéis visto hasta ahora, indiferentemente de si sois nuevos o viejos seguidores del cine de animación japonés. Es más, sería una gran noticia que esta película os animara a ver otras del estudio Ghibli como 'Mi vecino Totoro', 'Nausicaä del Valle del Viento', 'La Princesa Mononoke' o, más recientemente, 'Arriety y el Mundo de los Diminutos' que, tengo que reconocer, aún no he tenido oportunidad de ver en un acto de herejía sin límite.
Comentarios
Publicar un comentario